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Desahuciada a los 79 años con los pagos al día

Maria Emília Teixeira, de 79 años, salió de la casa donde vivió 40 años a las ocho de la mañana del lunes para no volver jamás. Fue la segunda anciana desahuciada por el Ayuntamiento de Porto por no responder a una encuesta.


Fue el hijo José Manuel quién la llevó para la nueva morada, una casa minúscula en en la Rua de Maceda, cerca del Bairro do Cerco, para ahorrarle el disgusto de asistir a la mudanza. Maria Emília y el hijo Vítor, que vive con ella, prefirieron salir voluntariamente que obligados por la Policía.

En el barrio donde vivió 40 años, los vecinos del bloque 5 asistían indignados al transporte de muebles, que comenzó de mañana pronto, por las escaleras abajo. "Toda la gente está revolucionada. Con todo al día desde hace 40 años y solo por un descuido de un documento... Con esta edad, que nadie diga que está bien", comentaba una vecina.

El "descuido" de Maria Emília Teixeira, que reside con el hijo desempleado y toxicodependiente (en el programa de metadona) , fue no haber entregado en plazo una encuesta con informaciones, pedidas por el Ayuntamiento, sobre rendimientos y composición del grupo familiar.

Por el mismo motivo, el pasado día 29 de enero, fue desahuciada, también con el arrendamiento al día, una anciana de 70 años del Bairro do Cerco, donde vivía con una nieta de 17 años. En ambos casos, la Domussocial declara haber solicitado varias veces los documentos. Fueron notificadas cinco veces, indicó el Ayuntamiento, reiterando que la ley fue cumplida. La Junta de Campanhã cree que ha sucedido lo mismo en las dos situaciones: incapacidad en comprender lo que estaba en causa. "soy concejal desde hace unos 30 años y nunca vi desahucios por este motivo. Si fuesen personas más jóvenes y con más salud, aún da para tener razón, pero así... era preciso ser más humano", declara al Jornal de Noticias Filipe Oliveira, vocal en la Junta de Freguesia, delegado de Vivienda.

"Yo no sé si lo entregué o no, porque iba allá y faltaba una cosa y después faltaba otra. Perdí el primer papel que me dieron y no decía que era causa de desahucio. Yo iba a pie con el papeleo hasta allá y una vez me pidieron un papel que no existía", contó al JN el hijo que vive con Maria Emília, Vítor Bragança.

Ayer, dudaba en escoger lo que llevaría para la minúscula casa donde iría a pasar la noche con la madre. Tendrían que dejar muchas cosas atrás, la mayor parte de los objetos de la casa donde ya vivieron ocho personas: los padres y seis hermanos. "ES por esto que mi madre no está aquí, para no tener el sufrimiento de ver esto", se desahogó.

Pagaban una renta de 70 euros por la casa con tres cuartos y sala, cerca de la Praça da Corujeira. Ahora, la anciana va a vivir en una casa con alquiler de 200 euros, que pagará con la ayuda de otro hijo, José Manuel: es poco más de un pasillo, de cuya ventana ve traseras y donde va a quedar mucho más aislada.

Fue lo mejor que encontraron para su reforma de 400 euros, único rendimiento de la casa. "No puedo hacer una sala aquí, allá tenía tres cuartos, cocina, despensa", decía, desolada. "Y este perro, que no para de ladrar...".

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