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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Alimentación,salud y otras formas de vida.

Interesante revista bimensual

http://es.scribd.com/collections/4075666/EidonLink-magazine

APRENDER A SER: libro gratuito de la divulgadora Isabel Díaz Roca

“Déjame mostrarte que ES TU VOLUNTAD LA QUE MOLDEARÁ TU VIDA porque es infinitamente más complicado ser lo que quieras que lo que puedas, porque ello implica imaginarte, conocerte, deecidirte y emplear sabiamente tu libertad para, finalmente, elegir cada circunstancia”
Isabel Díaz

 ¿Mamá, qué puedo ser de mayor?“. Ante esta trascendental pregunta de uno de sus hijos, Isabel Díaz,conferenciante profesional en temas de motivación y autora del libro “Querido dinero“, reflexiona sobre el sentido de la Vida y las infinitas posibilidades que tenemos a nuestros pies si sabemos verlas, apreciarlas y seguirlas.

Isabel es madre “senior” de una mujer de 22 años y un hombre de 18. La mayoría de reflexiones que se recogen en el libro han tenido lugar durante años en la cocina, en el coche, etc. y ahora están accesibles para todos quienes quieran inspirarse con ellas en formato issuu o pdf.

Y estas son las palabras de la autora sobre “Aprender a Ser”:

 

“Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro”  Albert Enstein

Con los años aprendí que quería dedicar el resto de mi vida a desaprender: limitaciones, muros mentales, conceptos ajenos… Y, sobre todo, desaprender indefensión aprendida, el sello del proceso de socialización que marca nuestros primeros años.

Concibo la humanización como un proceso deliberado y consciente frente a un mundo que nos quiere “cosificar” para manipularnos fácilmente. Aprender a Ser es un esfuerzo para Ser plenamente humano y consciente de nuestras capacidades.

En forma de conversación con mi hijo se recogen reflexiones sobre el Poder, las emociones, la imaginación o la voluntad… Creo firmemente que Querer ES Poder, así lo siento y así he querido transmitírselo a mis hijos. Sobre todas las cosas les he animado a sentir por sí mismos: no les he podido transmitir fe en ninguna religión o creencia, pero sí a experimentar con todo su ser único e irrepetible el milagro que es la Vida.

En la siguiente dirección se puede descargar más facil http://es.scribd.com/doc/120257304/Aprender-a-Ser-Isabel-Diaz-Roca

 



Brotes nº 19: revista digital de carácer permacultural

“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”

  • Abriendo puertas
  • ¿Especies humanas vs especies no humanas?
  • Procesamientos de COMPOSTAJE y vermicompostaje
  • Talent Art
  • Poesía para vivir
  • Música Libre
  • Elaboracion de adobes y porque se abandono su uso
  • CONCHA LAGOS: una interesante escritora cordobesa
  • Cantigas de la permacultura
  • Lácteos y veganismo
  • Un modo de vivir sustentable
  • Receta de brochetas de fruta multicolor

Con el 2013 ya ha brotado la revisa digital de carácter permacultural Brote nº 19 que nos ofrece los mencionados artículos y más material sobre libros, humor, música y cultura. Como novedad presentan dos nuevas secciones, “Un poco de nosotras” y un programa radiofonico que comenzarán a emitir próximamente.

Brotes “defiende la libre difusión de las artes, la cultura y el pensamiento propuestario abierta plenamente a la participación ciudadana basándose en la Permacultura como principio unificador y eje transversal de la revista” y se puede leer en pdf, en la web de Brotes, en La Alacena o suscribiéndose a brotes.revistadigital@gmail.com

 

 

La dieta vegetariana protege el corazón(y lo que no es el corazón también)

La mayoría de las personas que deciden eliminar el pescado y la carne de su dieta lo hacen por un motivo de conciencia. A partir de ahora, también podrían añadir a su argumentario razones de salud, tal y como señala una reciente investigación.

Según sus datos, publicados en la revista ’American Journal of Clinical Investigation’, seguir una dieta vegetariana reduce significativamente las posibilidades de padecer un problema coronario.

Las razones de esta protección, explica a ELMUNDO.es Francesca Crowe, investigadora de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y principal firmante del trabajo, radican en los niveles más bajos de colesterol y presión arterial que presentan los individuos vegetarianos, que además, tienden a ser más delgados que quienes sí comen animales. "Todos los indicadores apuntan a que, sin duda, su dieta es más cardiosaludable", asegura a través del correo electrónico.

Su equipo realizó un seguimiento a casi 45.000 voluntarios de Inglaterra y Escocia, 15.000 de los cuales no comían ni carne ni pescado. Es llamativo que el 34% de la muestra fuera vegetariano, ya que hasta la fecha, los estudios de este tipo contaban con una representación mucho menor de esta opción alimenticia.

Entre otras variables, los investigadores valoraron a través de cuestionarios el tipo de dieta que seguía cada individuo y si a lo largo del periodo estudiado (el trabajo comenzó a mediados de los 90 y se prolongó hasta 2009) habían padecido algún problema coronario.

Los resultados de su seguimiento pusieron de manifiesto que las posibilidades de padecer un problema de corazón se reducía nada menos que un 32% en los voluntarios que confesaban seguir una dieta mediterránea. Y la ’protección’ se mantenía después de tener en cuenta otras variables influyentes, como la edad, el tabaquismo o la cantidad de ejercicio que realizaban.

El trabajo también sacó a la luz que quienes no comían animales vivos tenían un menor riesgo de hospitalización y muerte por problemas de corazón que el resto de la muestra.

"Los vegetarianos tenían un perfil lipídico mejor que el de los no vegetarianos, probablemente debido a que en su dieta había un mayor ratio de grasas poliinsaturadas frente a las grasas saturadas", explican los investigadores en su trabajo. Por otro lado, las cifras de tensión arterial, también eran significativamente más bajas, un dato que, en este caso estaría mediado por "un menor índice de masa corporal", subrayan los científicos.

Los datos de este trabajo, continúa Crowe, no hacen más que confirmar el importante papel que cumple la alimentación en la prevención de las enfermedades del corazón. "Por tanto, hacer ciertos cambios en la dieta puede ayudar a mantener alejado este tipo de patologías", señala.

Con todo, esta especialista recuerda que su investigación no supone ningún llamamiento al vegetarianismo. "El principal mensaje es que la alimentación es un factor fundamental para la salud del corazón", subraya.

En este sentido, los especialistas en nutrición subrayan la importancia de llevar una dieta equilibrada y variada, sea cual sea su tipo.

El equipo de Crowe también ha asociado el consumo de una dieta vegetariana con una menor incidencia de diverticulitis (un problema intestinal) y cataratas oculares. "Queremos seguir investigando el efecto de esta dieta en otras enfermedades comunes que también puedan tener una explicación alimenticia y cuya etiología aún no se conoce a fondo", concluye.

El Amaranto

El Amaranto es un cereal andino que a pesar de sus nutrientes y maravillosas propiedades casi desapareció aunque por suerte ha vuelto a recuperarse.

 

El grano de Amaranto, al igual que la quinoa, es considerado como un pseudo cereal, ya que tiene propiedades similares a las de los cereales pero botánicamente no lo es aunque todo el mundo los ubica dentro de este grupo.

El cultivo del Amaranto o Huautli en América se remonta a más de siete mil años. Algunos autores afirman que los Mayas serían los primeros en cultivarlo y que luego poco a poco lo fueron haciendo Aztecas e Incas. El Amaranto, la quinoa y el maíz eran consideradas plantas sagradas. Los españoles prohibieron su cultivo ya que veían con malos ojos que las utilizaran en rituales.
De hecho, cualquier alimento del que no hablase la Biblia era puesto en duda sobre su idoneidad como alimento.

Hoy en día el cultivo de Quinoa y Amaranto está tomando un gran auge ya que se están redescubriendo sus grandes propiedades. Aparte de producirse en países tradicionales como México, Perú o Bolivia ya hay otros que se han puesto manos a la obra como China, Estados Unidos o la India.

Propiedades del amaranto

  • El Amaranto es una maravilla ya que se aprovecha todo: el grano y la planta en si, como verdura o forraje para los animales.
  • La semilla tiene un alto contenido de proteínas, vitaminas y minerales que nos ayudan a crecer sanos y fuertes. Es por ello un alimento muy interesante para los niños.
  • El Amaranto es ideal en Anemias y desnutrición ya que es un alimento rico en Hierro, proteínas, vitaminas y minerales.
  • Es un alimento a tener en cuenta en la Osteoporosis ya que contiene calcio y magnesio.
  • El Amaranto es una planta con mucho futuro ya que aparte de su interés nutricional también se puede aprovechar en la elaboración de cosméticos, colorantes e incluso plásticos biodegradables.
    El Amaranto es una alternativa de cultivo muy interesante
  • Hay una gran demanda en el mercado y sus precios lo hacen un cultivo rentable.
  • Se adapta a diferentes tipos de suelos y climas.
  • Soporta muy bien la escasez de agua.
  • Las hojas del Amaranto se pueden consumir incluso antes de recolectar las semillas. Así nos podemos alimentar nosotros y nuestros animales. Por supuesto todo lo que quede después de la cosecha lo aprovecharemos también para los animales.
    Algunos detalles a tener en cuenta para el cultivo del amaranto
  • Hasta ahora no había experiencia para cultivarlo de forma mecanizada ya que tradicionalmente se ha hecho a mano y en terrenos pequeños.
  • Es una planta con una gran tendencia a hibridarse con malezas y otras especies similares. Conviene obtener, pues, semillas muy seleccionadas para intentar que sean lo más puras posibles.

Información nutricional del amaranto

  • Es una planta maravillosa ya que tanto las hojas como las semillas son de un alto valor nutritivo.
  • Las hojas tienen más hierro que las espinacas. Contienen mucha fibra, vitamina A, C así como Hierro, Calcio y Magnesio.
  • Algunos especialistas advierten que si usamos el Amaranto como verdura hemos de hervirlo ya que, sobre todo en terrenos con poco agua, las hojas pueden contener altos niveles de oxalatos y nitratos.
  • Es un alimento que en algunos aspectos se parece a la leche ya que es rico en proteínas y contiene calcio y otros muchos minerales.
  • Tiene un alto nivel de proteínas, que va del 15 al 18 % pero además lo interesante es su buen equilibrio a nivel de aminoácidos y el hecho de que contenga lisina que es un aminoácido esencial en la alimentación humana y que no suele encontrarse (o en poca cantidad) en la mayoría de los cereales.
  • Contiene entre un 5 y 8% de grasas saludables. Destaca la presencia de Escualeno, un tipo de grasa que hasta ahora se obtenía especialmente de tiburones y ballenas.
  • Su cantidad de almidón va entre el 50 y 60% de su peso. La industria alimentaria esta estudiando sus características ya que parece ser que puede ser un buen espesante.

¿Sabías que el amaranto...?

El Amaranto fue uno de los alimentos seleccionado por la Nasa para alimentar a los astronautas. Ellos necesitan alimentos que nutran mucho, que pesen poco y que se digieran fácilmente.

 

Josep Vicent Arnau

Diplomado en Naturopatía y Acupuntura.
Regenta el herbolario Supernatural en Sant Cugat del Vallés.
Articulista sobre temas de salud y calidad de vida.

 

http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=946

 


La OCU detecta carne de caballo en dos marcas de hamburguesas

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¿Quién sabe de lo que está hecha una hamburguesa? A juzgar por lo que encontraron en sus análisis las autoridades sanitarias irlandesas hace un par de semanas, que detectaron un alto porcentaje de ADN de caballo en varias marcas supuestamente de vacuno distribuidas en ese país y Reino Unido, a veces ni siquiera lo saben las propias cadenas de supermercados que las venden. O lo saben pero hacen como que no para echar balones fuera. En este caso, los balones apuntaron a Holanda y España como presuntos culpables de la adulteración, extremo al que en un primer momento dio crédito el ministro de Agricultura irlandés, que así lo anunció a la prensa, y que él mismo ha tenido que desmentir este fin de semana. Dublín señala ahora a Polonia como lugar de origen de la materia prima.

El aviso de la presencia de ADN de caballo en aquellas hamburguesasno iba acompañado de ninguna alerta sanitaria, puesto que la carne, al margen de su procedencia, cumplía con la legislación vigente y no constituía ningún peligro para la salud. Pero ello no evitó que se avivara en la opinión pública, una vez más, la eterna sospecha de que no todas las hamburguesas son lo que dicen ser. Aún más: la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publica hoy un informe sobre 20 marcas de hamburguesas frescas envasadas comercializadas en supermercados españoles que no anima a superar esta desconfianza. Solo cinco de las marcas analizadas superan, con un aprobado raspado, el examen de calidad de la carne al que fueron sometidas.


Fuente: OCU, AESAN, INC. / EL PAÍS

De entrada, la OCU detecta el mismo problema que denunciaron las autoridades irlandesas: una falta de transparencia en el etiquetado. Según el estudio, seis de las 20 marcas de hamburguesas analizadas incumplen la obligación de indicar el porcentaje de carne utilizado en su elaboración, lo que además induce a error al consumidor que cree que está comprando un producto que es 100% carne cuando en realidad contiene otros muchos ingredientes: desde proteínas de carne hasta antioxidantes, colorantes o potenciadores del sabor. Estos últimos, apunta el informe, “son inocuos pero pueden enmascarar una baja calidad de la carne”.

El estudio afirma también que 16 de las 20 marcas examinadas llevan sulfitos, otro aditivo que inhibe el crecimiento de bacterias y mantiene el color original de la carne fresca, lo que de nuevo ayuda a disimular una posible merma de calidad de la materia prima. “Esto no tiene importancia cuando el nivel de sulfitos es bajo, pero si es demasiado alto puede ocasionar vómitos, dolores abdominales y, en personas con alergia, dolores de cabeza y náuseas. Y el hecho es que algunas de las hamburguesas analizadas llevan el 90% de la ingesta diaria admisible de sulfitos, lo que significa que la persona que se coma ese producto no debería tomar más en toda la jornada, ni siquiera añadirle mostaza o tomate”, precisa la OCU.

Las autoridades sanitarias aseguran que su consumo es seguro

“Lo que básicamente se desprende de este estudio es que las distribuidoras están apretando tanto los precios, que llega un momento en que la calidad se resiente. No estamos hablando de un problema de seguridad alimentaria, como tampoco lo hubo al detectarse carne de caballo en Irlanda, pero sí de una merma de calidad que en algunos casos podría constituir un fraude de consumo. Está claro que nadie vende ternera a precio de zanahorias, y existen muchos aditivos para disimular ese posible deterioro de la calidad”, la portavoz de la organización, Ileana Izverniceanu.

El informe de la OCU también revela que dos de las marcas analizadas (Eroski y Alipende) contienen carne de caballo no especificada en la etiqueta. "Es un hecho que la mayoría de los preparados cárnicos contienen mezclas de carne de diferentes especies. Es muy raro que una hamburguesa de vacuno contenga únicamente vacuno. La normativa permite que se puedan etiquetar como tal las que tienen en torno a un 60% de esta carne, por lo que la mayoría tienen mezclas de otras especies, sobre todo cerdo. Y no solo por una cuestión de precio, sino también para hacerlas más sabrosas. Esto no constituye fraude si está debidamente señalado en la etiqueta. Incluso si las cantidades de otras especies son mínimas, ni siquiera es necesario declararlo”, explica Joaquín Fuentes-Pila, codirector del Máster en Gestión de la Calidad Alimentaria de la Universidad Politécnica de Madrid.

El análisis de las hamburguesas realizado por la OCU recuerda a otro estudio que esta misma organización redactó en 2011 sobre la calidad de la leche y que resultó controvertido por sus conclusiones: la leche que se consume ahora es, en general, más pobre que hace 10 años, a veces es sometida a tratamientos térmicos muy agresivos que degradan sus propiedades e incluso en ocasiones es demasiado vieja y, por tanto, con escasos nutrientes. La polémica llegó a tal punto que la Federación Nacional de Industrias Lácteas lo ha llevado a los tribunales, que de momento, en primera instancia, han rechazado la demanda. “Tampoco en aquel caso estábamos hablando de un problema sanitario y ni siquiera acusamos a ninguna marca de fraude de consumo, porque todas las que analizamos cumplían con la legislación vigente. Simplemente advertíamos, como ahora, de un problema de calidad”, recuerda Izverniceanu.

¿Tiene algo que ver la crisis con la merma de calidad de estos productos? “Es cierto que la coyuntura actual ha generado una presión tremenda sobre el precio. Las grandes distribuidoras quieren vender barato y presionan a los intermediarios, y los intermediarios, a su vez, presionan a los productores. Pero esto no se ha traducido en menor seguridad alimentaria, sino que se ha producido una adaptación de la industria a las nuevas circunstancias: menos productos de lujo y más alimentos baratos de primera necesidad”, asegura Fuentes-Pila.

Los productos se resienten de la creciente presión por bajar precios

Los datos que maneja el Instituto Nacional de Consumo confirman esta opinión. “El grado de cumplimiento de la legislación es bastante alto. Lo normal es que encontremos pequeños problemas de etiquetado: errores en las indicaciones sobre el peso y omisiones de ingredientes. En todo caso, podría haberse producido un aumento de estas prácticas sobre todo en circuitos marginales, que se mueven fuera de los canales oficiales de comercialización y a veces escapan a los controles oficiales. Los gigantes del sector, las grandes marcas y las cadenas de distribución se juegan demasiado, en prestigio y dinero, para arriesgarse a ser señaladas en cualquier problema de seguridad o fraude alimentario”, afirma Carlos Arnaiz, subdirector general de Calidad del Instituto Nacional de Consumo.

La Federación Española de Alimentación y Bebidas (FIAB) no ha querido comentar el estudio sin conocer todos su detalles, pero un portavoz asegura que "los estándares de calidad españoles son altísimos".

La portavoz de la OCU coincide en que los controles son exhaustivos en los puntos de producción, pero no tanto en la distribución. “Los principales problemas los solemos detectar no en las primeras fases de producción de la cadena alimentaria, sino en los puntos de venta”, advierte Izverniceanu. Y como ejemplo expone de nuevo el informe de la leche: “No es que las vacas den peor leche que hace diez años, sino que el producto se degrada en el camino a la tienda. Por eso creemos necesario intensificar los análisis en los puntos de venta, una vez que ha terminado todo el proceso de tratamiento y distribución”, explica.

Más controles en las tiendas y más claridad sobre el origen de los alimentos en el etiquetado. Es la principal demanda de las asociaciones de consumidores a las autoridades alimentarias para reforzar la seguridad y prevenir los fraudes. Según otro estudio de la OCU, la mitad de los españoles estarían dispuestos a pagar un 5% más para conocer la procedencia de los productos. Por varias razones: “Por saber el recorrido que han hecho antes de llegar a la tienda, por apoyar a la agricultura o la pesca de una región concreta, por cuestiones éticas o porque esa información les ofrece más confianza en el producto”, precisa el informe.

A mayor número de intermediarios, más posibilidad de irregularidades

Las hamburguesas y la leche son dos de los alimentos más vigilados por las autoridades, porque tradicionalmente han estado bajo sospecha. Pero también el aceite de oliva, el azafrán, las conservas o la miel. En general, según el Instituto Nacional de Consumo, los principales fraudes se registran en alimentos cuyo origen no es identificable a primera vista. “Entre ellos, los productos cárnicos procesados: embutidos, patés, piezas que contienen mezclas de especies no declaradas (pato que en realidad es pollo), o con trazas de otras y por supuesto, hamburguesas”, explica Arnaiz. “Los lácteos y las conservas de pescado son otros focos de fraude. Quesos puros de oveja que contienen leche de vaca, atún en lata que no es solo atún, etcétera”, añade.

Los gigantes del sector extreman el cuidado porque se juegan mucho

En 2009, un simple trabajo universitario sobre técnicas de análisis de ADN realizado por dos estudiantes de Nueva York, Brenda Tan y Matt Cost, reveló un alto nivel de fraude en las tiendas de Manhattan. De los 66 productos que analizaron, 11 no contenían lo que señalaban sus etiquetas: quesos con mezclas de especies no declaradas, un supuesto caviar de esturión que en realidad procedía de un pez del río Misisipi, un manjar llamado “tiburón seco” hecho con perca africana, o alimentos para perros que deberían contener venado, pero que en realidad tenían vaca.

Otro reciente informe de la OCU destapaba que nueve marcas de aceite de oliva están engañando al consumidor al vender aceite etiquetado bajo la variedad “extra” cuando su categoría real es simplemente “virgen”, lo que significa que se está comercializando un producto a un precio superior del que le corresponde, casi un euro más. La organización denunció el fraude a las autoridades de consumo de las comunidades autónomas el pasado octubre, pero pocas han respondido. “Únicamente Andalucía, País Vasco y Cataluña nos han dado acuse de recibo, y solo Cataluña ha iniciado una investigación”, revela la portavoz.

¿Cómo consiguen todos estos productos fraudulentos superar los controles de producción y etiquetado hasta llegar a las tiendas? ¿Dónde está el agujero? “Cuanto más larga sea la cadena de producción y distribución, más incumplimientos se registran. Es decir, cuantos más intermediarios intervengan, más posibilidades hay de desviaciones o de que los sistemas de control no funcionen correctamente en algún punto del proceso”, comenta Arnaiz.

Esto explica por qué, según Joaquín Fuentes-Pila, las principales irregularidades se detectan sobre todo en alimentos importados, especialmente de fuera de la UE. “La legislación comunitaria es exhaustiva y es difícil que se produzcan problemas graves con los controles que se realizan dentro de los Estados miembros. Pero cuando los alimentos proceden de otros países con regulaciones menos estrictas es más probable que se produzcan escapes en la cadena de vigilancia. Quizá sería conveniente reforzar los controles en las fronteras europeas”, opina.

Son las consecuencias de vivir en un mercado globalizado: lo que empieza como un pequeño fraude en un país puede acabar convirtiéndose en un problema sanitario de consecuencias mortales en otro punto del planeta. La mayoría de las veces este alargamiento de la cadena es culpable de ciertas crisis alimentarias, como afirman los expertos, pero en otras ocasiones es simplemente una excusa para echar rápidamente balones fuera, como ha ocurrido con la carne de caballo en Irlanda. “Hay que entender que, por razones culturales, tanto para los irlandeses como para los británicos, comer carne de caballo es casi un sacrilegio. De ahí que el ministro se precipitara buscando culpables. Afortunadamente, el asunto se ha aclarado rápidamente y no ha ocasionado consecuencias para la industria española”, comenta Fuentes-Pila.

No ocurrió así con la llamada crisis del pepino en la primavera de 2011, que dejó más de 50 muertos en Francia y Alemania a causa de una infección cuyo origen se atribuyó en principio a pepinos españoles y acabó siendo culpa de unos brotes de soja cultivados en Alemania. ¿Qué es mejor en estos casos: lanzar alertas preventivas que pueden causar grandes pérdidas económicas a quienes no tienen culpa, o esperar a confirmar el origen de la epidemia, con riesgo de que mientras tanto se extienda? “No hay una única receta para esto. Cada situación es distinta y lograr un equilibrio es difícil. A veces tienen que pagar justos por pecadores”, reconoce Fuentes-Pila.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/01/28/actualidad/1359399930_311458.html

Una aplicación muestra cómo envejeces por consumir alcohol

 Si eres el tipo de mujer cuyo tiempo para ti misma incluye disfrutar de una copa o dos de vino después del trabajo, tal vez quieras empezar a considerar cómo es que estos tragos afectan tu apariencia.

Ese es parte del mensaje de la Campaña Drop a Glass Size (Disminuye una Copa) del gobierno escocés, que específicamente “alienta a las mujeres a pensar en los efectos a la salud por beber regularmente por encima de las pautas recomendadas de alcohol”.

 

Ahora hay una aplicación móvil que pretende abordar el problema de manera más personal.

Drinking Mirror permite a los usuarios subir fotografías de ellos mismos y les muestra cómo podrían envejecer sus rostros si continúan bebiendo a su ritmo actual. La aplicación sólo está disponible para dispositivos con Android, aunque una vocera del gobierno dijo que una versión para iPhone saldrá en breve. También se puede accesar a la aplicación desde una página web.

El sitio de la campaña Drink Smarter modifica las fotografías de los usuarios para demostrar los efectos del alcohol en la apariencia, junto con una advertencia de que “arrugas más profundas, mejillas rojas y aumento de peso” son sólo algunos de los efectos visibles del consumo regular y excesivo de alcohol.

En general, la campaña tiene como objetivo concientizar a la gente sobre la delgada línea entre el consumo social y excesivo, especialmente cuando las personas beben en la casa. Los hombres no están excluidos de la conversación. Una página dedicada a “beber como un hombre” advierte que los hombres que beben más de cinco tragos al día tienen el doble de probabilidades de morir de un accidente cerebrovascular, y que tener una 'barriga de cerveza' puede aumentar su riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, presión sanguínea alta, diabetes, apnea del sueño y cáncer.

Los hombres y mujeres pueden utilizar la aplicación al subir fotografías de ellos mismos e introducir datos sobre sus hábitos de consumo de alcohol. Después, para mostrar los efectos físicos potenciales a largo plazo, la aplicación les muestra una fotografía de cómo podrían verse en 10 años si continúan con su ritmo actual de consumo de alcohol.

Aunque la campaña señala que “los hombres en promedio beben más que las mujeres” y “sufren más efectos adversos como resultado”, está dirigida a las mujeres en un esfuerzo para aprovecharse de su vanidad, dijo una vocera del gobierno escocés quien pidió no ser nombrada.

“En Escocia, tenemos una relación problemática con el alcohol”, dijo.

Las campañas anteriores del gobierno en Escocia han estado dirigidas a ambos sexos, pero la investigación muestra que las mujeres en particular “a menudo no están conscientes o están ligeramente confundidas sobre cuáles son las pautas del consumo razonable de alcohol”, dijo.

“Con cualquier campaña de salud pública, es crucial dirigirla a un grupo demográfico específico. Puede ser un grupo de edad, género o personas con factores de riesgo específicos”, dijo la escritora de salud y experta en imagen corporal Leslie Goldman, quien tiene una maestría en Salud Pública de la Universidad de Illinois-Chicago en Estados Unidos.

Señaló que los hombres y mujeres pueden utilizar la aplicación y que el sitio web Drink Smarter ofrece información y recursos para ambos sexos.

Entonces, ¿cuánto alcohol es demasiado?

A diario, es más de dos a tres bebidas (aproximadamente una copa de 175 mililitros de vino con 13% de graduación alcohólica) para las mujeres son de tres a cuatro bebidas (equivalente a tres cuartos de litro de cerveza con 4% de graduación alcohólica) para los hombres. Aproximadamente el 38% de las mujeres escocesas y el 49 % de los hombres exceden el límite diario recomendado cada semana, según estadísticas del gobierno.

“Las mujeres en realidad no aceptan que la cantidad de alcohol que beben es excesiva”, dijo la vocera. “Las mujeres son muy receptivas cuando hablas sobre calorías en una copa de vino, y las personas no siempre hacen la asociación entre el alcohol y las calorías”.

 

http://cnnespanol.cnn.com/2013/01/27/una-aplicacion-muestra-como-enevejeces-por-consumir-alcohol/

Vídeos sobre macrobiótica

http://www.macrobiotica.tv/videos.html

 

Franco Berrino:comer bien para vivir mejor

Franco Berrino ( Fornovo di Taro , 30 de abril 1944 ) es un oncólogo italiano .

Se graduó en medicina y cirugía magna cum laude en ‘ Universidad de Turín en 1969 y que se especializó en patología , entonces se dedicó principalmente a ” la epidemiología de cáncer . Desde 1975 trabaja en ‘ Instituto Nacional del Cáncer de Milán,  donde desde 2002 Jefe del Departamento de Medicina Preventiva y predictivo.

Autor de cientos de publicaciones científicas, fue uno de los pocos investigadores italianos ,llamados a cooperar en la comida, la nutrición, la actividad física y la prevención del cáncer , publicado en 2007 por el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer. Sus proyectos son particularmente significativos para el desarrollo de los registros de cáncer italianos y europeos sobre la supervivencia de pacientes con cáncer en diferentes países (EUROCARE proyecto) y la prevención del cáncer de mama  y su recurrencia  (proyecto DIANA),  el resultado de colaboración entre el Instituto Nacional del Cáncer y elInstituto Europeo de Oncología en Milán. Es un firme creyente en la utilidad de una dieta “correcta” para prevenir el desarrollo de cáncer, tesis que ilustra a menudo en sus libros y en sus frecuentes artículos en los periódicos italianos más importantes.Ref .Wikipedia

 

 

Comemos demasiadas proteínas, tomamos demasiado azúcar, tenemos que reducir el consumo de carne roja y carne procesada, hay que consumir sólo la fruta de temporada…. Este es el resumen del programa de Singulars de este martes en el que vino como invitado especial el doctor Franco Berrino, director del departamento de medicina preventiva del Instituto Nacional de Tumores de Milano, un hombre que ha trabajado incansablemente para divulgar la manera cómo una alimentación adecuada puede ayudar a prevenir enfermedades como por ejemplo el cáncer.
Estos son algunos de los consejos que dio:
Reducir el consumo de carne: hay que reducir el consumo de carnes rojas y evitar el consumo de carnes procesadas como embutidos o frankfurts. Los que comen carnes procesadas tienen el doble de riesgo de contraer este tipo de cánceres que los que no me comen. Además, la carne roja es muy rica en hierro, un tipo de hierro con capacidad oxidante y favorece la formación de sustancias cancerígenas al intestino.
Reducir el consumo de proteína en general: Comemos demasiadas proteínas. Las personas que hacen dietas hiperprotéicas se adelgazan, pero después, sistemáticamente, se vuelven a engordar. Además, son dietas muy tóxicas, intoxican el cerebro, que es el centro del apetito. Las recomendaciones actuales sugieren que deberíamos de asegurar una ingesta diaria de 0,8 gramos de proteína por quilo de peso al día. En nuestra sociedad comemos el doble de las que se necesitan. Es mejor consumir pescado y legumbres.
Reducir el azúcar refinado: A comienzos del siglo XX se comían 5 kg de azúcar por persona al año. Actualmente se calcula que consumimos 50 kg por persona en un año. Comer demasiado azúcar hace subir el nivel de glucosa en sangre y producimos demasiada insulina. Cuando la insulina sube demasiado, hay efectos colaterales: se producen demasiadas hormonas sexuales, y en las mujeres, un exceso de hormonas sexuales favorece un mayor riesgo de aparición de cáncer de mama. Todos los estudios indican que las mujeres que comen muchos azúcares y alimentos refinados que hacen subir los niveles de insulina tienen el doble de riesgo de desarrollar un cáncer de mama respecto a las mujeres que comen menos azúcares. Y las mujeres que tienen o han tenido cáncer de mama tienen un riesgo más alto de desarrollar metástasis si tienen muy altos los niveles de insulina. En el caso de los niños deberíamos evitar que consumieran tantas golosinas. Hay una presión comercial muy grande pero hay que ayudarles a que aprecien alimentos con dulces naturales. Podemos hacer dulces caseros como por ejemplo: mezclar harina de almendra con manzana cocida y un poquito de sal y semillas de sésamo. Se hacen bolitas y se ponen al horno.
Reducir el consumo de lácteos: Es importante amamantar los niños, la leche materna es el alimento más importante para los niños. Pero pasada la etapa infantil, la leche ya no es necesaria. A principios del siglo pasado, cuando los niños estaban desnutridos y tenían falta de vitamina D, se daba un vaso de leche a la escuela. Era útil porque la leche de vaca es muy rica en proteínas. Pero ahora nuestros niños están muy nutridos, no necesitan tanta leche. Beber leche cada día aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad. El consumo de leches y quesos son un factor de riesgo de obesidad y sobrepeso. Los niños amamantados con leche artificial es más fácil que engorden y también con leche de vaca. ¿Por qué recomiendan los médicos los lácteos? Por que piensas que son útiles para una buena calidad de huesos porque son ricos en calcio. Pero no hay ningún estudio científico que compruebe este hecho.
Calcio y menopausia: Se recomienda comer mucho queso para paliar los efectos de la menopausia, pero no hay ningún estudio científico que demuestre la utilidad de tomar leche o queso para la salud de los huesos. Lo que favorece la aparición de osteoporosis es que comemos demasiadas proteínas. Comer más proteínas significa perder calcio de los huesos. Las proteínas tienen demasiados aminoácidos, acidifican la sangre y los huesos ceden sales de calcio para compensar la acidez que provocan las proteínas. Las proteínas animales son más ácidas que las proteínas vegetales. Los estudios demuestran que quién come mucha carne tiene más fracturas, y que quién come mucho queso no tiene menos fracturas. El queso tiene mucho calcio pero es un concentrado de proteína, por lo que acidifica el organismo y, por lo tanto, no es útil para los huesos.Seguramente lo que pasa es que hay muchos intereses.
Beber cuando se tiene sed: si basamos la dieta en alimentos vegetales con variedad de cereales no refinados, legumbres, frutos secos, y fruta de temporada, no hace falta beber los 2 litros de agua que siempre se ha recomendado. En cambio, si comes mucha carne, muchos embutidos, evidentemente tendrás más sed y será mejor beber más agua. Porque la gente está hinchada, sufre de piernas hinchadas…
Consumir fruta de temporada: Es mucho más importante comer cereales, verduras y legumbres que fruta. Antes se comía la fruta de temporada y ahora comemos fruta todo el año. Tenemos que respetar la natura y comer fruta cuando es la temporada. Cuando hace calor la fruta ayuda a enfriar el organismo; en invierno si comemos mucha fruta tendremos más frío. Ahora se come fruta todo el año y debemos respetar la naturaleza del hombre.
La fibra vegetal: El consumo de fibra vegetal es muy protector para el organismo. Si se comen alimentos ricos en fibra hay menos enfermedades del corazón, diabetes, cáncer, enfermedades pulmonares o del aparato digestivo y enfermedades infecciosas. Las fibras que protegen más son las fibras de los cereales y la verdura. La fibra de la fruta casi no protege.
Los cereales: Los cereales han sido el alimento básico de la humanidad hasta épocas recientes. ¿Qué comía la gente antes de la revolución industrial? ¿Antes de la globalización? El trigo, el pan, la avena, eran la base de la alimentación. Al norte de África se come todavía el cuscús con garbanzos, el mijo con cacahuetes; en Oriente, el arroz y productos de soja. Todos los pueblos en todo el mundo se alimentaban de cereales, legumbres y verduras. Tenemos que recuperar las recetas tradicionales. Mejor comer el cereal que las harinas.
Consejos para la vida diaria: No fumar, hacer actividad física media hora, basar la alimentación diaria en productos vegetales de temporada, los cereales y legumbre, la fruta y la verdura. Evitar las bebidas azucaradas y los embutidos. Comer carne sólo 2 veces a la semana como mucho.


 

Quinoa y brócoli

No es un cereal, no es una legumbre, es quinua. Este pseudocereal, denominado así porque cumple las funciones nutritivas del mismo sin pertenecer a su familia, lleva consumiéndose en los Andes desde hace más de 5.000 años. Los pueblos preincaicos la usaban por su gran poder energético y ayer, desde el escenario de Madrid Fusión, Diego Muñoz, chef de Astrid y Gastón, la reivindicaba. La ONU ha declarado 2013 el año oficial de la Chenopodium quinoa. Normal, es el único alimento vegetal que posee todos los aminoácidos esenciales, oligoelementos y vitaminas, y además no tiene gluten (esta tarde Joan Roca y Diego Muñoz impartirán un taller magistral sobre los granos andinos a las 18.00). Parece que la alta cocina vive una regresión a productos naturales, verdes y de toda la vida aunque cocinados de otra manera.

Por ejemplo el brócoli, que está olvidado y maltratado. Esto es lo que consideranRodrigo de la Calle, Fernando del Cerro y Sergio Bastard. Los tres cocineros hablaron ayer sobre los usos del vegetal. Durante la revolución gastronómica, la tradición quedó un poco relegada. Ahora, una generación de cocineros pelea por el retorno a la huerta. “La cocina vegetal no ha terminado de explotar. Las verduras no son solo muy interesantes gastronómicamente sino que también son muy saludables”, dice Del Cerro. El gastrobotánico De la Calle aprovechó el aforo para mostrar el superbrócoli o bimi: una mezcla de la crucífera con la col china. Aunque la huerta ha estado ahí toda la vida, se nos había olvidado un poco.

Stefan Wiesner recorre cotidianamente los bosques que rodean su restaurante, Gasthof Rössli, entre Berna y Lucerna. La madera es su fuente de inspiración particular. “Trabajo con más de 30 árboles diferentes y también uso sus frutos y hojas”, cuenta el suizo, que hoy presenta, en el Auditorio de Madrid Fusión (12.25), un ejemplo de su cocina. Ha pedido una motosierra para mostrar a la audiencia los matices de la madera. Por ese vínculo con la naturaleza, y su afición a recolectar hojas, brotes y flores, le denominan el cocinero druida. “La alta cocina tiene el reto de acercarse a la sostenibilidad”, comenta el chef colombiano Jorge Rausch. “No es una cuestión única de conciencia ambiental. No podemos esquilmar las especies que comemos todo el tiempo, pero a la vez poseemos el compromiso de realizar nuevas propuestas culinarias”, explica.

 

http://elviajero.elpais.com/elviajero/2013/01/22/actualidad/1358849766_663224.html

La muerte empieza en el colon

El hijo de uno de mis mejores amigos vive agobiado por todo tipo de enfermedades: alergia, asma, eczema, diarreas, estreñimiento... Y además va de infección en infección. Sus padres le han eliminado de la dieta la leche, el gluten, los embutidos, los huevos… pero no le ha servido de nada. Resulta que el niño nació por cesárea. Cuando me lo dijo, no lo dudé ni un segundo. Enseguida pensé: “Flora intestinal”. “La muerte empieza en el colon” Si tenemos un tubo digestivo mal cuidado, poblado de bacterias y hongos oportunistas y patógenos (en particular, Candida albicans) y contaminado por alimentos mal digeridos, corremos el riesgo de que se quede atascado por materia fecal tóxica. Esta situación puede provocar desequilibrios y trastornos de distinta gravedad. En concreto, se puede sufrir estreñimiento habitual, gases, diarreas, inflamaciones de distinta índole, alteraciones en la piel, cambios de humor o enfermedades más graves, como una colopatía funcional, una diarrea sangrante e incluso cáncer de colon. Al hacer una autopsia, es fácil comprobar si el colon de la persona fallecida se encontraba muy atascado por excrementos. Es el origen del dicho: “la muerte empieza en el colon”. Un intestino sucio conlleva el riesgo de tener un sistema inmunitario deficiente. Se es más vulnerable ante enfermedades infecciosas e inflamatorias relacionadas con el aparato digestivo, respiratorio, urogenital, etc. Además, tener el colon “enfermo” también es un factor desencadenante de trastornos emocionales. Poca gente lo sabe, ni siquiera todos los médicos, pero las células del intestino producen el 80% de la hormona del buen humor (la serotonina) que se encuentra en el cuerpo. De alguna manera, el intestino es nuestro “segundo cerebro”, así que tenemos que cuidarlo muy bien. Cuidar el tubo digestivo En internet se puede encontrar una gran oferta de productos, más o menos fiables, que sirven para limpiar el tubo digestivo. Pero el intestino no es ni una chimenea que haya que deshollinar, ni una tubería que haya que desatascar. De hecho, es más delicado, y a la vez mucho más sencillo. Por lo general no deberíamos hacer nada. La madre naturaleza lo ha previsto ya todo: un ejército de miles de millones de microorganismos que pueblan el colon (el último tramo del intestino, justo antes del recto), que día y noche lo protegen y limpian impidiendo que las bacterias y levaduras dañinas se desarrollen e invadan la zona. Los microbios del intestino son muy numerosos; hay hasta cien veces más que células tiene el cuerpo, es decir, unos 100 millones de millones (¡14 ceros!). Este inmenso ejército recibe el nombre de “flora intestinal” o “microbiota”. Utilizar el término “flora” aplicado al intestino puede chocar, pero lo cierto es que hace referencia al número de especies de bacterias y levaduras (200 tipos como mínimo) que ahí cohabitan, como ocurre en los jardines botánicos. Y cada persona tiene su propia flora intestinal, tan personal como su huella dactilar. Cuidar su propio jardín es responsabilidad de cada persona; resembrarlo con frecuencia, eliminar las malas hierbas, abonarlo…o bien abandonarlo. En este último caso, lo que era un bonito jardín inglés rápidamente se convertirá en un horrible y nauseabundo vertedero, refugio de especies nocivas que pueden provocar enfermedades. Los malos olores no son normales La función principal del colon es fermentar los alimentos que no se han digerido completamente para extraer los últimos nutrientes y hacer que pasen a la sangre. Cuando el colon está sano y funciona bien, sólo quedan residuos inutilizables que se evacuan con regularidad, y que no desprenden mal olor. Por el contrario, en presencia de bacterias y levaduras nocivas, el tránsito se altera produciendo estreñimiento o diarrea y los residuos alimentarios huelen mal. Además, cuando se tiene una mala digestión, aparte de ser desagradable en sí mismo, nuestro organismo no puede extraer los nutrientes de la comida de manera satisfactoria. Si no se hace nada al respecto, se puede llegar a tener déficit nutricional, o incluso carencias. La flora nociva produce también gas carbónico, metano e hidrógeno en abundancia. Y los gérmenes se extenderán hasta provocar bolsas de gas a lo largo del colon, generándonos la sensación de que vamos a estallar. Las flatulencias y gases no tienen nada de gracia. Indican una mala digestión y también que el colon necesita ayuda. Este círculo vicioso se origina por la falta de bacterias “buenas”, beneficiosas para la salud, que favorezcan la digestión. Y llegados a este punto, retomo el caso del hijo de mi amigo que nació por cesárea. La flora intestinal se determina en el nacimiento La composición de la flora intestinal depende, en primer lugar, de la manera en la que nacemos. Cuando nos encontrábamos en el vientre de nuestra madre, nuestro tubo digestivo era estéril. No tenía microbios. Las bacterias y levaduras no se instalan en él hasta el momento del parto: 72 horas después de nacer, nuestro tubo digestivo contiene ya ¡millones y millones de bacterias y levaduras! ¿Pero de dónde proceden todas esas bacterias y levaduras? Aún lo desconoce mucha gente, pero para los niños que han nacido por parto natural proceden de la flora vaginal de la madre. Ahora bien, la flora vaginal depende en gran medida de la flora intestinal, por lo que las mujeres que en las últimas semanas de embarazo tengan una adecuada flora intestinal, dejarán a sus hijos una excelente herencia de especies microbianas para que siembren su intestino. Si por el contrario el intestino de la madre está contaminado por especies oportunistas y patógenas, por desgracia el bebé también las heredará. De esta manera queda demostrado que la predisposición a padecer ciertas enfermedades tiene relación directa con un tipo de microflora que se transmite de madres a hijos en el nacimiento. En particular ocurre con los descendientes de mujeres que sufren asma o dermatitis. Si durante los últimos meses de embarazo la madre regenera su microflora (veremos cómo), el niño no será portador de una flora que pueda provocarle eczemas y/o asma. De esta manera tan sencilla se puede evitar que el recién nacido sufra una deficiencia que puede arrastrar de por vida, y que a su vez podría derivar en una bronquitis crónica que requeriría de asistencia respiratoria, convirtiéndole en una persona dependiente. Existe otro caso igualmente preocupante y es el de los niños que nacen por cesárea. El bebé que nace por cesárea, al ser extraído directamente de la placenta (habitáculo estéril), no tiene contacto con la flora de su madre. Recibe entonces la microflora del entorno, es decir, del hospital, que suele estar poblado de bacterias resistentes a los antibióticos, en especial la desgraciadamente famosa estafiloco aureus (Staphylococcus aureus). Si no se corrige a tiempo, la flora intestinal de origen hospitalario puede tener consecuencias dolorosas para toda la vida. Así que es muy importante que desde el momento mismo del nacimiento, las mamás a las que por fuerza debe practicárseles una cesárea siembren el tubo digestivo de su bebé con bacterias beneficiosas para la salud. Antes de hablar de cómo hacerlo, déjeme que puntualice que incluso una flora intestinal buena en el nacimiento puede llegar a desequilibrarse. Cómo se puede romper el equilibrio de la microflora Tras el nacimiento, el equilibrio de la microflora intestinal se encuentra en constante evolución. Se trata de un equilibrio dinámico que puede romperse por diferentes factores endógenos y exógenos: factores endógenos (que se originan en el interior del organismo): puede que tengamos un sistema inmunitario deficiente o una enfermedad metabólica leve que ocasione una modificación de la flora intestinal. Si nos hacemos una herida o pasamos por el quirófano, tenemos una inflamación, estreñimiento crónico o un tumor en el intestino, la microflora también puede alterarse gravemente, lo que empeora los síntomas de la enfermedad prolongando la recuperación. factores exógenos (que se originan en el exterior): una alimentación desequilibrada, la contaminación por metales pesados o por pesticidas utilizados en el campo o por aditivos alimentarios antimicrobianos, infecciones por gérmenes patógenos, niveles altos de estrés, tratamientos antibióticos, vacunas... Todo ello favorece la inhibición de las bacterias buenas, dejando espacio para que se reproduzcan los gérmenes oportunistas y patógenos que son responsables de enfermedades. Las consecuencias pueden tener mayor o menor gravedad, e ir desde simples trastornos digestivos hasta la ruptura total de las defensas del organismo. En ese caso, se corre el riesgo de que los gérmenes se multipliquen hasta provocar una infección generalizada (septicemia), y potencialmente la muerte. Esto demuestra que una flora intestinal equilibrada es clave a la hora de estar sanos y hacer frente a las enfermedades. Nuestro objetivo debe ser conservar la flora en un estado microbiológico perfecto. Voy a explicarle cómo: Cuidar y mejorar la flora intestinal Algunas de las bacterias presentes en la flora intestinal tienen un efecto positivo para la salud y para la vida en general: por ese motivo, los científicos las han bautizado como “probióticas” (beneficiosas para la vida). Estimulan el sistema inmunitario, reducen las alergias y alivian la inflamación del intestino. También impiden la producción de toxinas susceptibles de sobrecargar el hígado, mejoran el tránsito intestinal, disminuyen las flatulencias y previenen los trastornos digestivos (estreñimiento o diarrea). Para que realmente merezcan llamarse probióticos, es necesario demostrar sus efectos científicamente. Pero existen otras especies oportunistas o patógenas, susceptibles de originar problemas de salud de todo tipo, entre ellos alergias, micosis y hasta alguna enfermedad. Entre las micosis, la candidiasis provocada por la Candida albicans es alarmante, puesto que la proliferación de este germen en el organismo provoca una alteración del sistema inmunitario que puede abrir la puerta a otras enfermedades, como el cáncer. El reto es el siguiente: tenemos que favorecer la proliferación de bacterias beneficiosas mediante la implantación de especies favorecedoras de bacterias saludables y el uso del “abono” adecuado.Y, al mismo tiempo, debemos impedir que se desarrollen las especies patógenas, origen de enfermedades. A continuación puede ver qué medidas puede tomar para reforzar su sistema inmunitario, aumentar su vitalidad y, en definitiva, mejorar su bienestar. Reducir el consumo de alimentos en estado puro Se deben consumir con moderación alimentos en estado puro, no procesados, como la carne, el queso, las grasas y los azúcares simples (o monosacáridos), ya que pueden romper el equilibrio de la microflora. Desde los años cincuenta, el consumo de alimentos en estado puro no ha dejado de crecer, con el consiguiente e incesante desarrollo de lo que llamamos enfermedades del mundo desarrollado: es decir, enfermedades cardiovasculares, trastornos digestivos, metabólicos, del sistema nervioso u osteoarticular, etc. Sirva como ejemplo el elevado consumo de azúcares simples: sacarosa, fructosa, maltosa, lactosa, glucosa... Todos los alimentos azucarados o que se transforman rápidamente en azúcares simples, incluido el zumo de frutas, favorecen la proliferación de una flora fúngica que altera el sistema inmunitario, aumentando el riesgo de diabetes, obesidad, accidentes cardiovasculares y todo tipo de cáncer. Puede parecer exagerado, pero hoy en día los médicos no tienen ninguna duda al respecto: un consumo elevado de azúcar produce hiperglucemia y, consiguientemente, hiperinsulinemia, que provoca la formación del tumor cancerígeno y acelera el crecimiento de células tumorales. Los españoles consumen de media 43,8 kilos de azúcar al año, es decir, unos 120 gramos al día (equivalente a entre 15 y 20 cucharaditas de postre diarias). La mayor parte de este azúcar se “cuela” a través de productos elaborados (refrescos y bebidas azucaradas, cereales, derivados lácteos, etc. que se endulzan con fructosa, el principal edulcorante industrial). Esta cifra es alarmantemente alta. Debería reducirse como mínimo hasta colocarse por debajo de los 10 kilos al año. Y también deberíamos reducir el consumo de carne, grasas saturadas y lácteos. Así que prioricemos las frutas, legumbres y cereales integrales, bayas, frutos secos, pescados grasos ricos en nutrientes como el colágeno, minerales, vitaminas liposolubles y ácidos grasos omega-3. Podemos tomar algo de carne, lácteos (sobre todo leche de cabra y oveja) y aceites vegetales (preferiblemente aceite de oliva o nuez), algo menos de grasas saturadas y muy pocos dulces. Comer más fibra: es “prebiótica” La alimentación moderna es demasiado rica en alimentos en estado puro (carne, queso, grasas y azúcares) y pobre en fibra. A pesar de no ser un nutriente esencial de nuestro cuerpo, la fibra alimentaria resulta indispensable para preservar la flora intestinal, que se alimenta de ella transformándola en ácidos orgánicos que protegen y regeneran la mucosa intestinal. Algunas fibras alimentarias son solubles porque tienen poco peso molecular. Se las denomina “prebióticas” porque su objetivo es estimular el crecimiento de las bacterias “probióticas” o bacterias “buenas” del ecosistema intestinal. Como nuestra flora intestinal se nutre de fibras, no podemos dejar que se eche a perder privándola de las fibras solubles que podemos encontrar, por ejemplo, en la fruta de temporada bien madura, en una gran variedad de legumbres (preferiblemente leguminosas y crucíferas) y en los cereales de siempre, pobres en gluten (arroz, mijo, avena, espelta…). Consuma especialmente legumbres y frutas ecológicas, porque no contienen pesticidas (cancerígenos) ni conservantes (antibacterianos y antifúngicos que alteran la flora intestinal). Además, en necesario evitar la ingesta conjunta de hidratos de carbono y alimentos ácidos (por ejemplo, cereales y cítricos, cereales o legumbres con vinagre o limón, tomate y pasta o arroz...), ya que los ácidos neutralizan la acción de las enzimas salivales sobre el almidón de los hidratos de carbono, con la consiguiente producción de toxinas en el intestino. Redescubrir los productos fermentados Todas las semiconservas fermentadas contienen bacterias del grupo láctico (Lactococcus, Enterococcus, Leuconostoc, Pediococcus, Streptococcus, Lactobacillus…). Nuestros antepasados comprendieron instintivamente que los productos fermentados se conservaban bien y que su consumo era beneficioso para la salud. Desde comienzos del siglo pasado, el mundo de la microbiología ya puso poco a poco de manifiesto que algunas bacterias desarrolladas espontáneamente en los productos con fermentación láctica poseían características “probióticas”, es decir, beneficiosas para la salud. El chucrut se viene consumiendo desde la época de los Romanos, y la col fermentada sigue siendo hoy un plato importante de la cocina centroeuropea, desde Alsacia hasta Ucrania. En Polonia, Ucrania y muchos países de Europa del Este se consume borsch, una sopa de verduras cuyo ingrediente principal es el zumo fermentado de remolacha. También en los países asiáticos destaca el consumo de col fermentada, como en el kimshi coreano, aunque la mayoría de las verduras pueden consumirse de esta manera: zanahorias, berenjenas, cebollas, pepinos… En la cocina occidental, las aceitunas, pepinillos, remolacha, nabos, etc. se conservan mediante fermentación láctica. No obstante, la industria agroalimentaria tiende cada vez más a conservar los productos en escabeche o en vinagre, o a esterilizarlos tras la fermentación, lo que destruye las bacterias. La cerveza de hoy en día suele pasteurizarse a pesar de estar fermentada, por lo que contiene muy pocas bacterias y levaduras. Por el contrario, la leche fermentada es muy rica en bacterias beneficiosas para la salud con características “probióticas” de diferentes propiedades en función de la especie y biotipo bacteriano utilizado. Es el caso del yogur (fermentado por Streptococcus thermophilus y Lactobacilus bulgaricus), la leche acidófila (fermentada por Lactobacillus acidophilus), la leche con bifidus (fermentada por Bifidobacterium bifidum, longum, breve o lactis), el kéfir (fermentado por varias especies de Lactococcus, Leuconostoc, Lactobacillus, Sacharomyces, Kluyveromyces, etc.). Todos estos tipos de leche fermentada son importantes para la salud, especialmente si la materia prima procede de cabra, oveja o yegua. En lo que respecta a los yogures clásicos, cada vez más y más personas desarrollan una intolerancia a la leche de vaca, que se manifiesta en inflamaciones como rinitis, sinusitis, artritis, artrosis, etc. Comer adecuadamente Mastique y ensalive bien los alimentos, sobre todo aquellos ricos en almidón, como los cereales, las frutas, las verduras y las legumbres. Masticar adecuadamente garantiza que la primera fase de la digestión tenga lugar en la boca bajo los efectos de la amilasa de la saliva, evitando una fermentación intestinal putrefacta que produzca toxinas. No abuse de los alimentos que en ocasiones producen reacciones de intolerancia, como pueden ser la leche de vaca y sus derivados, los cereales modernos ricos en gluten y sus derivados. Evitar el agua con cloro Se añade cloro al agua del grifo antes de que ésta sea distribuida para el consumo precisamente porque acaba con los gérmenes dañinos que pueda contener. Es una gran idea y, desde que se inició esta medida, enfermedades como la disentería o el cólera han desaparecido en los países desarrollados. No obstante, el cloro tiene el mismo efecto en nuestro tubo digestivo: tiende a desinfectarlo, matando indistintamente a los microorganismos buenos y a los malos. Hay que evitar el contacto innecesario con sustancias bactericidas (que matan bacterias) o fungicidas (que matan levaduras y hongos), incluidos los productos para desinfectar las manos y la piel, porque acaban con todas las cepas microbianas, sean éstas buenas o malas. Además, la piel y los órganos sexuales también están cubiertos de una microflora que hace frente a los gérmenes nocivos, así que más vale cuidarla. Si se toman todas estas precauciones, la microflora protectora se reequilibrará ella sola, siempre y cuando nuestra alimentación y nuestra forma de vida se lo permitan, ya que son los dos medios más poderosos que tenemos para recobrar la salud. Para hacer el proceso más fácil, se pueden tomar también algunos complementos alimenticios. El problema es que la mayor parte de los “probióticos” a la venta no funcionan. ¿No será porque se ofrecen en formato de comprimidos, lo que implica que se ha debido aplicar una fuerte compresión de sus componentes, que hace subir la temperatura y, por tanto, ha matado las bacterias?

¡A su salud! Juan-M Dupuis

Es un error seguir tomando lácteos en la edad adulta

Hablamos con la experta en nutrición energética Montse Bradford sobre los errores más comunes cuando elegimos con qué nos alimentamos.

 

Con más de diez libros a sus espaldas –el más reciente, “La alimentación y las emociones” –la fundación de varias escuelas de cocina en Europa y el Premio Verde 2008 por su trabajo a favor de la alimentación responsable y el desarrollo sostenible, la autoridad de Montse Bradford en el campo de la nutrición es indiscutible. Sus puntos de vista, no obstante, son poco convencionales: no recomienda el consumo de lácteos y mucho menos el de carne, y cree que “las emociones proceden del pensamiento, pero también de los alimentos”.

¿En qué consiste la nutrición energética?

Lo defino con estas cuatro palabras: natural, sostenible, energética y consciente. Si utilizo  alimentos locales, de estación y principalmente de origen vegetal, tendré una alimentación sostenible. Por energético sigo la máxima de que el alimento sea tu medicina. Hay poco conocimiento sobre la reacción de los alimentos en nuestro cuerpo. En el colegio no se aprende que cada alimento tiene una acción, y eso es lo que yo estudio. Tengo frío, me tomo unas lentejas. Tengo calor, me preparo una ensalada de crudos. Por lo que si a una alimentación sostenible le añadimos el conocimiento de la energía y reacción de los alimentos, tendremos una alimentación consciente. Para que cada individuo escoja según las necesidades energéticas individuales.

Insiste en que a menudo utilizamos la comida como “tapadera” o evasión. ¿Qué quiere decir?

Tenemos tres cuerpos: el físico, el emocional y el mental. Con la comida a menudo intentamos alimentar el cuerpo emocional, pero este no tiene sistema digestivo. Tendemos a utilizar alimentos extremos, como el chocolate, para tapar o evadirnos de ciertas emociones. El cuerpo físico necesita una alimentación muy sencilla y energética. Cuando menos procesados mejor; del campo a nuestro estómago. El cuerpo emocional, en cambio, no necesita alimentos. Necesita un abrazo, un libro, música, escritura o un paseo.

Hablemos de las emociones de España. Estos días predomina el miedo, la desesperanza… ¿Qué alimentos habría que evitar?

Lo que como afecta directamente a mis órganos. Con el hígado sano, por ejemplo, estoy más tranquila y alegre. Con el hígado bloqueado la emoción dominante es la ira, la cólera e impaciencia.  Creo que, como país, tenemos el hígado bloqueado por exceso de proteína animal. Por otra parte, se consumen demasiados productos que desmineralizan, productos que se utilizan para generar energía falsa, debilitando los riñones y generando emociones de miedo y victimismo.

¿Cuáles son estos productos  y qué efecto tienen?

Café, azúcar, chocolate, bebidas gaseosas azucaradas, alcohol, bollería… Generan una reacción muy rápida y desmineralizan. Al cabo de un rato, se produce un bajón de azúcar. El riñón es el que paga. Se trata un órgano muy ancestral. Si abusamos , si queremos hacer y hacer sin descansar, usando sustancias que nos ayuden a seguir este ritmo, como las mencionadas, los riñones se van deteriorando y el “crédito”, por así decir, se queda a cero. La fatiga crónica es la “enfermedad del hacer”, propia de gente guerrera que abusó y se quedó sin energía.

¿Y qué hay de nuestra dieta mediterránea? ¿No nos protege?

Estoy a favor de ella, pero se ha perdido totalmente su significado más profundo: productos del campo y de origen vegetal. Se ha ido desfasando y estamos comiendo alimentos muy extremos: alimentos de energía densa,  de acumulación, como las grasas saturadas. Carne, embutido, quesos, huevos… tendríamos que utilizarlos muy poco. La carne no la recomiendo en absoluto. Para producir un kilo de carne se necesitan 15.000 litros de agua. Optemos por las legumbres, con las que se puede alimentar a muchas más familias. No se valora la verdadera dieta mediterránea, con el uso de la proteína vegetal, porque la gente no tiene tiempo para cocinar. Se usan congelados o microondas. Ya veremos la salud que tiene la población dentro de unos años. Será escalofriante.

No tiene buenas palabras para los congelados, que sacan del apuro a mucha gente…

Los congelados debilitan el riñón. Cuando comemos alimentos sin energía y sin vida, poco a poco nos vamos  quedando sin energía. Tenemos que recurrir a estimulantes como el café y ya estamos de nuevo en el círculo vicioso.

Padecemos una epidemia de falta de atención y concentración. ¿Qué papel juega la dieta?

Los alimentos se equilibran energéticamente. Damos bandazos entre productos extremos, lo que yo llamo alimentos yang, de energía densa (carne, embutidos) que nos ponen tensos y coléricos, y yin (chocolate,  azúcar, alcohol, levaduras artificiales), que conducen a la hipersensibilidad. Abusar de alimentos yang conducirá hacia la ingesta compulsiva de alimentos yin. En lugar de eso, podemos buscar el equilibrio con cereales, proteínas vegetales, algo de pescado, verduras, ensaladas, frutas, legumbres, semillas, frutos secos… Alimentos que nos den estabilidad energética y, por tanto, potencien la concentración y vitalidad durante horas.

La hiperactividad en los niños es especialmente preocupante. 

Les damos demasiados alimentos “de expansión” alimentos con un efecto  muy rápido, que favorecen la hiperactividad y la falta de concentración , como el chocolate, bollería, chucherías, bebidas azucaradas,  lácteos o yogures.  Si  a un niño le damos estos alimentos, va a actuar su energía, produciendo los efectos mencionados. Hay muy poca conciencia en este sentido. 

¿Y esa costumbre de completar la comida o la cena con un vaso de leche? ¿Son necesarios los lácteos?

En muchas otras culturas no se toman. El ser humano es el único mamífero que los sigue tomando de adulto. A los 50 años todavía no nos hemos destetado. La leche de vaca es muy rica en proteína para el crecimiento de los huesos: en dos meses, un ternero es casi tan grande como su madre. La leche materna, en cambio, es muy alta en carbohidratos, para reforzar el sistema nervioso.
Pero el consumo de lácteos  (para los humanos) debilita riñón y produce un exceso de mucosidades. Por eso hay tantos niños siempre resfriados, o con dolor de oídos. Creo que existe un apego; la leche nos recuerda a nuestra madre. Como no sabemos cómo alimentar nuestro cuerpo emocional, recurrimos a los lácteos a costa de debilitar el cuerpo físico.

¿Cuál es la alternativa?

No recomiendo la leche de soja, no podemos digerir leches de legumbres. Mucha gente mal informada cree que es un buen sustituto de la leche de vaca. Es difícil de asimilar, y he observado que, entre otras cosas, inflama los intestinos y reduce la temperatura corporal , produce problemas de absorción, y gases. A los niños les daría leche de almendra, de avellana, o de cereales (arroz, avena, etc).

Hablemos del pan, otro alimento base.

El pan y la bollería artificial están destruyendo el sistema digestivo. Recomiendo el cereal integral y buscar buena calidad de pan. El cereal integral produce energía estable que dura horas (son semillas de vida). Tonifica el sistema nervioso. A nivel energético, el pan es harina al horno y si como en exceso voy a incrementar mi peso y sentirme densa. 

Propone un gran cambio en la alimentación. ¿Por dónde comenzar?

Eliminando o reduciendo las grasas saturadas. ¿Para qué quieres tanta proteína animal? Empieza a explorar el mundo de la proteína vegetal. Al reducir la proteína animal, comienza la transformación. Ya no tienes necesidad de alimentos extremos, darás menos bandazos.

¿Qué opina de las “dietas milagro”?

Todas esas dietas no tienen en cuenta la cuestión energética. Si quiero perder grasa, tengo que dejar de comerla. ¿Cómo voy a perder grasa si la estoy consumiendo? No existe dieta milagro, en absoluto. Es una pérdida de tiempo y de dinero.

 

http://smoda.elpais.com/articulos/no-existen-las-dietas-milagro-son-una-perdida-de-tiempo-y-dinero/2736

Saltarse el desayuno engorda en vez de adelgazar

El escáner cerebral ha esclarecido las razones por las que es cierto un consejo que los expertos vienen dando desde hace mucho tiempo: saltarse el desayuno no sólo no adelgaza, sino que resulta engordante. Y, además, es menos sano. Lo mejor para adelgazar no es saltarse el desayuno, ni siquiera desayunar poco; lo que hay que hacer es, por el contrario, desayunar fuerte.

El escáner de imágenes de resonancia magnética funcional (MRIf) es una técnica que permite mostrar qué partes del cerebro humano se activan ante determinados estímulos que recibe la persona a la que se le aplica. Científicos del Imperial College de Londres (Reino Unido) lo han utilizado para averiguar qué ocurre en el interior del cerebro de una persona, según haya o no ayunado al comienzo del día.

Los resultados concuerdan con el comportamiento de estos voluntarios a la hora de comer tras un ayuno, y también con lo que los expertos vienen aconsejando desde hace años en el tema que nos ocupa. La investigación ha sido presentada en el Congreso de Neurociencia 2012 celebrado en Nueva Orleáns (Estados Unidos).

El estudio, encabezado por Tony Goldstone, se realizó sobre 21 voluntarios, hombres y mujeres, de peso normal y una edad media de 25 años. En unas ocasiones, se les pidió que no tomaran nada a la hora del desayuno; en otras, que se sirvieran un completo desayuno de 750 kilocalorías. Una hora más tarde, se les estimuló con imágenes de comida y se comprobó su diferente reacción, mediante los datos del MRIf.

Los que habían ayunado presentaron una activación mucho mayor del lóbulo orbitofrontal del cerebro, zona asociada a la atracción por los alimentos. Más tarde, se les permitió comer lo que desearan y, como era de esperar, los que habían ayunado optaron por una mayor cantidad de alimentos y, lo que es peor, con una marcada preferencia por aquellos más grasos y calóricos y, por tanto, más insanos.

Hace ya años que los expertos han desaconsejado, con pruebas en la mano, ahorrarse las calorías del desayuno e, incluso, desayunar de forma frugal. Por el contrario, la evidencia apoya la tesis de que una comida fuerte a primera hora del día permite comer con moderación el resto de la jornada, de forma que el saldo total de calorías diarias sea menor.

Ciertos estudios, incluso, muestran que dietas basadas en desayunos fuertes (hasta el 50% de las calorías diarias) fueron más eficaces a largo plazo que otras con desayunos más "normales", aún en el caso de que en las primeras se ingirieran más calorías al final del día. La razón podría residir en que, si se comienza la jornada con poco alimento, el organismo ralentiza el metabolismo durante las horas en que se tiene más actividad, con lo que se gastan menos calorías.

Una ventaja adicional de desayunar fuerte es que, en caso de seguir una dieta de adelgazamiento, los voluntarios declararon haber pasado menos hambre a pesar de haber adelgazado más. Y, por si todo esto fuera poco, desayunar de forma completa es más sano que no hacerlo.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en enero de 2013

 

http://www.adelgazar.net/n13012-saltarse-el-desayuno-engorda.htm

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